23/02/2018

 

¡Porque tus hijos merecen crecer y aprender en entornos de felicidad, en donde sus ideas y aportes sean valorados. Hábitos que pueden ser divertidos, lo que aprendimos de la mano de una experta en educación!

 

 

A través de la creación de buenos hábitos estamos formando en valores a los más pequeños de la casa y muchas veces nos preguntamos cómo hacerlo. Hablamos con Andrea Mesa, Licenciada en Filosofía, Investigadora de la enseñanza de filosofía con niños y aspirante a Magister en Educación, quien más allá de normas y rutinas, nos propone hablar de “rituales”, para que los pequeños gocen de las tareas del día a día y adquieran disciplina de manera divertida.

 

Andrea Mesa, Licenciada en Filosofía, Investigadora de la enseñanza de filosofía con niños y aspirante a Magister en Educación.

 

La Licenciada nos explica que lo más importante para llevar a cabo esos rituales o hábitos con nuestros hijos, es establecer los valores y principios que queremos formar en ellos y empezar a trabajarlos, siempre de la mano de juego, magia y creatividad, al fin y al cabo se trata de entender el mundo de los niños.

 

 

Es importante que el niño comprenda lo que implica cumplir las diferentes 'tareas' del día a día, las ganancias que tiene para él; por ejemplo, recoger los juguetes luego del juego. “Desde pequeños deben entender que lo que ellos hacen puede ser favorable para la familia y aporta al núcleo familiar, ya que sus opiniones y acciones son importantes”, indica Andrea. Y aquí juega un papel importante hacerles ver esos 'rituales' de manera especial y divertida, por medio de horarios que de ninguna manera deben ser estrictos ni rutinarios, suficiente tienen con los horarios escolares. “Rutinas flexibles, no se trata de entrar en una repetición mecánica y sin sentido. Los pequeños necesitan sorprenderse cada día para mantener la emoción, la curiosidad y el asombro por el mundo”, indica la investigadora.

 

 

Es tan sencillo como explicarles, por ejemplo en el momento del baño, por qué es importante bañarse, darles argumentos: 'estarás limpio, el baño es saludable y te refresca, además puede ser un momento más de juego'. Con la alimentación, exponerles razones como su crecimiento y nutrición: 'serás un chico fuerte y muy inteligente y las verduras ayudarán a que nunca tengas que ir al médico'. Con la hora de ir a dormir: 'dormir tarde no es saludable porque te roba energía, si descansas bien, mañana estarás más feliz'. “Pero también se trata de acompañar esas rutinas para que sea más significativo para ellos, siempre cuestionando y dándoles argumentos”, recalca la investigadora.

 

 

¿Y los premios y castigos?

Uno de los grandes problemas con los hábitos o rutinas es la imposición, “a veces pensamos que los niños simplemente tienen que obedecer y respondemos a esa obediencia con 'premios y castigos', que son dos cosas desastrosas que ha creado el hombre, porque el niño obedece por interés. Pero ese interés siempre va más allá y lleva a que los niños entren en conflicto y con esa 'obediencia', sin quererlo estamos enseñándoles que hay niños buenos (obedientes) y malos (desobedientes). Nuestra invitada explica también que muchas veces los niños ven frágiles a sus padres y comienza un conflicto entre el niño que se resiste a seguir la norma y el padre que lo obliga. “Y entonces en ese lindo propósito de que el niño adquiriera unos valores, lo desvirtuamos porque se vuelve una guerra de quién gana y quién tiene la razón y eso es peligroso”.

 

 

Y entonces, ¿cómo establecer esos rituales y no morir en el intento?

Andrea Mesa nos aconseja que en la creación de esos horarios o tareas, es importante que todo lo que vayamos a colocar en esas rutinas, los niños lo entiendan como algo positivo y que los va a ayudar a fortalecer su proceso de crecimiento físico y emocional. “Reunirse en familia para 'evaluar' los compromisos y rituales, escuchar al niño y comprender en dónde están sus fallas, llevará a plantear estrategias, que así como existen en el juego, en los hábitos también. Y por supuesto escuchar al niño en esa consolidación de normas, sus propuestas son importantes y llevan a concertar mejor. Y en ese concertar, por ejemplo no se trata de decirle 'cámbiate de ropa, cámbiate, cámbiateee', sino plantearle opciones, asumiendo que sí o sí se cambiará de ropa: '¿cuál ropa quieres hoy, la azul, la roja, deportivo, elegante...?' y así, él se da cuenta de que tiene una libertad, pero que esa libertad está dentro de unos parámetros determinados”, puntualiza nuestra invitada.

 

 

¡Tú eliges si quieres pelear o concertar con tus hijos, todo está en ser estratégicos y prácticos, concertar con ellos de la mejor manera y reinventarnos cada día como padres!

 


Redacción en Supermujeres.TV Colombia. Apasionada por la literatura, la música y el cine.

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