06/04/2018

 

En una entrega anterior, hablamos de “ritualitos” para que tus hijos adquieran buenos hábitos; pero, ¿cómo hacer para que los niños comprendan que esos hábitos no existen simplemente para obedecer y llenar las expectativas del adulto, sino por su propio bien?

 

Sobre el tema, una vez más hablamos con Andrea Mesa, Licenciada en Filosofía, Investigadora de la enseñanza de filosofía con niños y aspirante a Magister en Educación, quien nos dio estas importantes pautas:

 

Andrea Mesa, Licenciada en Filosofía, Investigadora de la enseñanza de filosofía con niños y aspirante a Magister en Educación.

 

Explícales las ventajas. “En el momento de cumplir con las 'rutinas', es importante que el chico vaya comprendiendo cuáles son las ventajas que estas le traen a él/ella”, indica Andrea. Se trata de explicarles de manera amena, por ejemplo, cómo una buena rutina de alimentación hace que su cuerpo sea saludable, que esté bien, que tenga fuerza para jugar y divertirse, que no se enferme. Además, la profesional aconseja fortalecer el cuestionamiento y la investigación en el niño, a través de lo anterior; “es entonces cuando el adulto debe argumentar y así el niño puede ir comprendiendo mejor el sentido de esas rutinas o hábitos”.

 

 

No se trata de que te obedezcan por interés. Dentro de la tarea de generar hábitos, muchas veces los adultos caemos en el error de hacer que los niños obedezcan por “premios”; es decir, por interés. “Pero esto lleva a que los chicos se desdibujen a sí mismos y empiecen a hacer las cosas mecánicamente para caerle bien a alguien o para recibir aceptación. Y lo que pasa es que así no están cultivando su personalidad, sino que están haciendo lo que otros quieren. Como adultos, cuando queremos que los niños obedezcan simplemente porque somos 'la autoridad', estamos formando niños que no son autónomos y que simplemente responden a expectativas de alguien más”, resalta la experta en educación.

 

 

Dales posibilidades. Muchas veces cuando el niño descubre que el adulto solamente le exige, 'tienes que hacer esto', 'tienes que comportarte así'... fácilmente puede entrar en un estado de crisis, en el que no comprende el mundo que lo rodea. “Entonces, al no comprender el porqué de ese montón de normas, puede que el chico se revele y que surjan los caprichos. Lo más importante para prevenir y contrarrestar esta situación es el diálogo y plantearle diferentes posibilidades para cumplir un objetivo; plantearle las normas y rutinas como un juego que, como todos los juegos, tiene unas reglas; nunca castigarlo ni limitarle las posibilidades de lograr el objetivo de aquello que queremos que cumpla. Y es precisamente en ese diálogo ameno, en el que poco a poco el niño irá comprendiendo su proceso y aceptando las normas”, explica Andrea Mesa.

 

Ponte en su lugar. A veces no somos conscientes de la cantidad de tareas que tienen los niños (tareas del colegio, normas en el hogar que no son otra cosa que más tareas para ellos). “Incluso, muchas veces se les desplaza el juego para que empiecen a entrar dentro de un sistema algo rígido y cruel para ellos; por eso es importante que la creación de hábitos y valores no entre dentro de la misma lógica social. Es decir que sea una formación en valores creativa, lúdica, que el chico la viva y se la goce, que sea más flexible. Y es que esa formación en valores puede ser una gran oportunidad para crear un encuentro entre padres e hijos, más allá de la confrontación”, nos aconseja la Licenciada.

 

 

No pretendas enseñarles a través del miedo. “Más allá de amenazas o miedos, a los niños debe hacérseles comprender que el mundo es como una balanza en la que hay que tener un equilibrio y si se va sólo para un lado, ese equilibrio se pierde y puede no ser favorable”, indica nuestra invitada. También nos aconseja que no es bueno reducir todo a 'lo bueno y lo malo', sino más bien mirar por qué algunas acciones son 'correctas' y de qué depende que así lo sean. “Es correcto, por ejemplo, guardar silencio cuando muchas personas están en un diálogo, porque hay que escuchar al otro; pero no es correcto callarse cuando estamos en desacuerdo; el mundo sería más divertido si les enseñamos a los chicos cuándo es algo correcto o cuándo incorrecto, más allá de generarles temores que sólo traerán malestares para ellos”, puntualiza Andrea Mesa.

 

¡Ten en cuenta estas pautas que te ayudarán en la formación exitosa de tus hijos!

 

 


Redacción en Supermujeres.TV Colombia. Apasionada por la literatura, la música y el cine.

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