05/10/2016

 

Existe un sinfín de mitos alrededor del consumo de harinas: que son las peores enemigas de la dieta, que debes evitarlas a toda costa en tu alimentación, que son la causa principal de la obesidad, que no debes consumirlas por nada del mundo en las noches... y en fin.

 

 

Pero entonces, ¿cuál es el sentido de que existan entre los grupos de alimentos? Le preguntamos a nuestra asesora experta, la Nutricionista Dietista Adriana Steevens y esto fue lo que nos contó sobre el consumo de harinas como parte de nuestra dieta:

 

Dra. Adriana Steevens, Nutricionista Dietista

 

“Las harinas son unas macromoléculas muy importantes en la dieta en general. Pueden ser de tipo simple o compuesto, la razón de esto radica en la carga de carbonos y los lazos que las estén uniendo, para conformar la molécula del carbohidrato. Citando algunos, están la sucralosa, la fructosa o la misma fibra. Son inmensamente necesarias, principalmente para proveernos de energía”.

 

 

Pero siendo importantísimas, como explica la especialista, ¿por qué las culpamos tanto? La Dra. Steevens responde: “Nosotros somos los que tenemos la mala orientación en el momento de la selección, porque no optamos por las más favorables y abusamos de ellas al no hacer un uso apropiado en cuanto a cantidad y por lo general nos desfasamos en las porciones”.

 

 

La Dra. Adriana Steevens asegura que consumir harinas en la noche, de ninguna manera favorece el incremento de peso: “Al contrario, es importante consumir una porción como última comida en la noche. Particularmente, es necesario para mantener el ciclo normal del sueño y para favorecer todos los procesos respiratorios, una vez estemos durmiendo”.

 

 

Según nuestra invitada, al consumir harinas en la noche, al día siguiente nos despertamos muy enérgicas, “con un tezón de energía increíble para desempeñar nuestras diferentes labores, bien sea como ejecutivas, madres, adolescentes, jóvenes universitarias...”. Igualmente, según la especialista, cuando omitimos las harinas en la noche pueden presentarse dos circunstancias nada favorables: “dificultad para conciliar el sueño y dificultad para tomar ese calor desde la parte de los pies, de tal manera que nos demoramos mucho buscando afianzar un buen dormir. Esto a su vez da lugar a que nos sintamos con pereza y sin energía, lo que se traduce en un sueño de mala calidad”, asegura la experta.

 

 

¿Y las cantidades?

En cuanto a galletas, por ejemplo, las porciones personales que nos ofrece el mercado son las permitidas y adecuadas. “Eso sí, es importante mirar siempre el etiquetado, para asegurarnos de que nos aporte fibra”, porque según la Dra. Steevens, la fibra es esencial para la digestión; “así no tendremos el sufrimiento de absorberla rápidamente y no conciliar el sueño, lo que seguramente hace que vayamos a la cocina a buscar otro alimento para satisfacer el hambre”.  

 

 

Otras cantidades de harina que podemos consumir en la noche son: un cuarto de una papa grande, un buñuelito pequeño, una arepa o una porción moderada de pasta; idealmente harinas integrales. Lo importante es recibir una cantidad mínima, para que el subconsciente no se convierta en nuestro diablillo de elegir una doble porción".

¡Porque nosotros tenemos un consciente y un subconsciente en el momento de elegir la comida! puntualiza la Dra. Steevens.

 

 

 


Redacción en Supermujeres.TV Colombia. Apasionada por la literatura, la música y el cine.

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